aluminosis

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Los efectos de la reacción entre el hormigón y el aluminio fueron especialmente visibles en las viguetas de losas y consistieron en la pérdida de resistencia y porosidad del hormigón, lo que puso en peligro la estabilidad del edificio.

Esta reacción se debe al cemento de alta alúmina que se utilizó para producir viguetas a medida que se secaba más rápido que los cementos usuales. El proceso de aplicación fue más rápido y la resistencia final fue mayor que el cemento normal.

Este cemento presenta una alta concentración de óxido de aluminio, lo que provoca cambios químicos al interactuar con ciertos agentes, modificando así sus propiedades. Cuando se expone a altas temperaturas y humedad, la estructura de este cemento cambia de hexagonal a cúbica.

En consecuencia, el cemento se reducirá en su volumen y contará con menos densidad y más poros, perderá resistencia mecánica y la humedad penetrará causando la oxidación del marco de la vigueta.

Los agentes implicados en la reacción entre el aluminio y el cemento son atmosféricos, por lo que esta cuestión sólo afectó áreas específicas donde estos agentes pudieron ser seleccionados, por ejemplo estos agentes podrían haber sido encontrados en la proximidad del mar o una fábrica liberando gases que los contienen.

En España, este cemento fue ampliamente utilizado entre 1950 y 70 durante sus años de auge de la construcción.